domingo, 9 de junio de 2013

El Abismo



Yo debía estar aquí, donde estoy, al lugar que he caído. No merezco más que estar en el fondo del abismo. es ahí donde pertenecen los ángeles, ¿ángeles?, nunca fui un ángel, nunca inmortal, como tú pensabas. Sólo era, lo que quería que quisieras siempre, lo que pediste al cielo esperando no te lo enviaran. Y parece que estuviera esperando, con devoción, cada vuelta que das, cada reojo de las horas que cada día me desgastan, a la luna nueva que desgarra el alma, al corazón mutilado. Puedo sentir tus pasos como aquel día y volteas a verme, sé, que miras al cielo más seguido, y te imaginas en esos lugares de las fotos, jugueteando conmigo. Qué contradictorios tus engaños, corazón. Que miramientos tan prejuiciosos. Qué convicción tan extraña. Escribo todo bajo un hilillo de luz, temo que alguien me cierre la única entrada, que la bruja se lleve mis esperanzas, que el viento arrastre mi polvo, esperando desde el fondo. El último cigarrillo de la noche larga, un trago de agua, el hambre, más allá de mi cuerpo, más allá de mí, sólo una confesión, cada palabra escrita, cada abrazo de papel, de años que vivimos sin conocer la vida, de tiempo que pasa entre líneas y el que perdemos sin piel. Poco tiempo, cualquiera tendrá misericordia y cerrará la entrada, por eso es que escribo sin espacio, sin tirar segundos de ilusiones a la cuenta de que nada pasará.


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