sábado, 15 de marzo de 2014

Alma Mía

Y en tres horas la vida te da un vuelco, como que dejas de respirar y te conectan a esa sonrisa franca, a los ojos que te iluminan, es como si en su ausencia no vivieras más. Y te desvaneces de pronto sobre el suelo, y entonces pasan días o meses o años sin que te des cuenta de lo que te rodea, ni los parientes, ni el trabajo, ni esas cosas que solían alejarte de la tristeza. Sonríes sin sonreír, te mueves sin saberlo, la existencia es un vaivén mecánico sin razón, no respiras desde que se ausentaron sus ojos y su sonrisa, el alma sin oxígeno anda muerta por ahí, quién sabe dónde se te salió, porque en tu cuerpo no va más. Pasaste de los amigos, de los deseos, y ríes fuerte, porque tu alma no te escucha y no sabes cómo reír, no hay moderación. Tampoco sabes cómo comportarte con la gente, sin que se note tu ausencia, finges que algo te gusta, que disfrutas la comida, yo empecé a engordar desde entonces, y no sé hasta donde comer, o cuando cagar, el alma no está más para decirme por dónde o cuándo, por eso mi cuerpo es un cúmulo de errores fatídicos que de pronto me hicieron sentir mal. El alma se aleja cada día más, busca esos ojos y esa sonrisa que perdió, y yo, esta mente, este cuerpo, esta carne vacía no quiere vivir más, se rinde a cada paso y el corazón hasta se tapó. La sangre cada día es más, el ciclo menstrual va empeorando, todo marcha irregularmente, se atrofia de a poco, cuándo dejará de funcionar, odio los espejos, odio mirarme, la piel se me arruga, se seca, se rompe, se mancha, se rasga. Los pies cada día se cansan más, lo demás ni qué decir, una pena. 
Un día el alma me abandonará, y ahora sí nada tendrá sentido. Alma, ojalá pudieran conectarte a otra sonrisa a otros ojos y te halle más cerca, pero no es posible, no se puede cambiar lo que ya encontró un sentido. La soledad juega conmigo.


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